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viernes, 30 de mayo de 2014

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Únete al proyecto AccionEs

En nuestro más reciente estuvimos platicando con Nelson Morales, representante de la Asociación Trabajemos por la Paz, quien nos comentó sobre el proyecto "AccionES" que tiene por objetivo empoderar a los jóvenes de las colonias del país para que puedan ser los protagonistas de la Paz.

Acá te dejamos el resumen de ese programa. Si quieres unirte al proyecto escríbenos a recgospel@elim.org.sv




viernes, 4 de abril de 2014

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Seamos profetas en El Salvador

Una de las características principales de los profetas del Antiguo Testamento era la denuncia de la injusticia social, de la idolatría de Israel y su inmoralidad delante del Señor. 

A menudo pensamos que la labor profética estaba sujeta a mística y revelaciones sobrenaturales de Dios hacia los videntes del pueblo israelita, pero no es así. De hecho el trabajo de un profeta consistía más en la denuncia que en experiencias místicas. Eso nos demuestra que el servidor de Dios era alguien que estaba muy enterado de su realidad social y, como consecuencia, proclamaba justicia en defensa de los oprimidos y desprotegidos, asimismo le recordaba al pueblo los mandamientos de Dios y las consecuencias de apartarse de la ley divina.

Por supuesto el profeta era alguien incómodo para los gobernantes y religiosos que rendían culto a los dioses de culturas politeístas que rodeaban a Israel. Incluso algunos terminaron asesinados por su mensaje, de parte de Dios, muy duro en contra de las injusticias y la idolatría. Pero su llamado era ese, y lo cumplieron sin titubear. Y aun cuando quisieron abandonar su llamado, un fuego interior ardía y los incitaba a no callar el mensaje de Dios, como en el caso de Jeremías.

La labor profética veterotestamentaria, en este sentido, sigue vigente. Y es más, no necesariamente debemos recibir el reconocimiento de PROFETAS para abrazar esta labor y denunciar las injusticias en nuestra tierra. Es decir, podemos ser profetas en nuestra tierra en función de denunciar las injusticias que vemos y sabemos.

Ser cristianos implica, necesariamente, abrazar la labor profética en nuestra tierra. Y en ese sentido no es la voluntad de Dios que sus hijos vivan en una burbuja de fanatismo religioso aislado de su realidad social, al contrario el Señor quiere que asumamos nuestra labor profética y denunciemos toda clase de injusticia en contra de los oprimidos y desprotegidos.

Obviamente esto nos hará incómodos para los injustos, pero "Bienaventurados los que son perseguidos por causa de la justicia, porque también los profetas fueron perseguidos como ustedes". 

La labor profética no es fácil porque se corre el peligro de perder la vida en nombre de la justicia, pero quizá no hay forma más noble de morir que por esta causa. ¿Estás en disposición de ser profeta en El Salvador? Espero que sí.

El Señor nos ayude a cumplir nuestra labor profética y a estar conscientes que, así como Jesús, también nosotros hemos sido ungidos para tal labor: 

«El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado a proclamar libertad a los cautivos y dar vista a los ciegos, a poner en libertad a los oprimidos, a pregonar el año del favor del Señor.»
Lc 4: 18-19

¡Es hora de cumplir nuestra labor profética y estar dispuestos a asumir las consecuencias y represalias por proclamar los valores del Reino de Dios! 

Ezequiel Barrera

jueves, 3 de abril de 2014

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Historia de las migraciones (para principiantes)

En este programa de Rec, nos planteamos la pregunta ¿será que "irnos de mojados" a otro país resuelve nuestros problemas? ¿Qué opinas tú?

Además, hicimos un breve repaso por la historia para comprender que las migraciones son parte de la actividad humana desde tiempos antiquísimos y que en nuestro país explica muchas cosas como buena parte de la violencia actual y el modelo económico que tenemos.

Lo que en este programa dijimos te puede servir para reflexionar y además aumentar tu cultura general.

¡Escucha este programa completo!


















martes, 25 de marzo de 2014

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Storify sobre lo que "tuitearon" de #MonseñorRomero

Acá les comparto el Storify que elaboré en base a lo que algunos "tuitearon" sobre Monseñor Romero. 

Esto en honor a ese pastor mártir que hace 34 años fue asesinado por decir las verdades que la oligarquía salvadoreña no quería oír.

¡Que viva Monseñor Romero en cada de nosotros, los que anhelamos la paz e igualdad social!



martes, 4 de febrero de 2014

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El mejor lugar para un semillero de políticos honestos

Las elecciones presidenciales del 2 de febrero en El Salvador nos confirmaron lo que ya todos saben, que la clase política ya no tiene credibilidad y que urge una nueva generación de políticos que estén casados con la justicia, transparencia y verdad a favor de las mayorías. Con candidatos así, las elecciones se definirían en primera vuelta.

De los 4.9 millones de salvadoreños aptos para votar, solamente lo hicieron cerca de 2.6 millones. A eso hay que añadirle la cantidad de votantes que decidieron anular su voto y en las papeletas expresarse con insultos hacia todos los candidatos. Eso quiere decir que más de la mitad de salvadoreños ya no cree en la clase política y no se sienten motivados a votar por alguno.

Ese abstencionismo histórico en nuestro país, debería poner en alerta a los partidos políticos. Pero también debería poner a reflexionar a los evangélicos salvadoreños que según datos oficiales ya alcanzan el 40% del total de la población.

Esa reflexión debería provocar acciones claras para que cristianos comiencen a interesarse en participar más activamente en el ejercicio de la política. Pero no necesariamente creando nuevos partidos políticos en los que algunos líderes evangélicos vean una oportunidad de resaltar y acceder al poder por su popularidad, sin tener ni la sospecha de cómo resolver los principales problemas del país.

Hace unos meses me reuní con algunos evangélicos que están organizándose para crear un partido político, me expresaron que no es posible que la iglesia católica tenga un porcentaje del presupuesto general de la nación y la iglesia evangélica no reciba nada, y que su propuesta era equilibrar las cosas en ese sentido.

Cuando les pregunté cuáles eran sus propuestas en temas de economía, salud, violencia, desigualdad... ¡me decepcionaron!. Su respuesta, con un aire de inseguridad en lo que se dice y titubeando, fue: "todavía estamos en eso... todavía tenemos que hablar de eso en una asamblea general". Me mostraron que no tienen interés en el país y su gente, pero sí tienen intereses propios.

Por eso, se necesita que los cristianos comiencen a incidir, desde los puestos públicos, en las decisiones más importantes del país que nos ayudarán a trazarle un rumbo más seguro.

Para eso se necesita que las congregaciones cristianas comiencen a preparar una nueva generación de servidores públicos. Por eso se necesita que las iglesias se vuelvan semilleros de políticos honestos.

Se necesita que las iglesias comiencen a invertir en los jóvenes. Que les patrocinen becas universitarias para que vayan y estudien ciencias políticas, economía y demás carreras que ayudarán a tener jóvenes pensantes, que además de tener y vivir los valores del Reino de Dios también tendrán una formación académica para trabajar por un El Salvador más democrático y justo para todos y todas.

domingo, 12 de enero de 2014

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El pecado que la iglesia evangélica tolera

Les comparto esta entrevista que hice para Pax Noticias

En teoría la iglesia evangélica predica en contra de todo el pecado, que como consecuencia lleva a la muerte y a la separación de Dios eternamente. Pero... ¿la práctica de la iglesia nos mostrará otra cosa? ¿Será que habrá algún pecado que se tolera? Según Gerardo Campos, pastor evangélico que trabaja en uno de los municipios más violentos de El Salvador, sí hay un pecado que se tolera. Y es justamente ese pecado el que provoca las convulsiones sociales que mantienen al país inmerso en la violencia.
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Foto DEM
Al salvadoreño promedio ya no le sorprende la cantidad de homicidios, sí le provocan traumas pero ya no le asombran. Quizá porque todos los días se cometen y porque los grandes medios de comunicación los destacan más que otras noticias.  Para alguien del País Vasco, donde el 2013 cerró con solamente 15 asesinatos, sí le parece algo escalofriante que en El Salvador hubo 2,490 muertes violentas. Y esto sin mencionar que es una cantidad histórica porque desde los acuerdos de Paz que le pusieron fin al conflicto armado, en 1992, no se ha registrado una reducción de homicidios tan significativa como esta.
Sin embargo, homicidios de evangélicos en los primeros días del 2014 sí han sorprendido a la población. Un tiroteo registrado el sábado 4 de enero dejó a dos hermanos muertos tras ser heridos de bala en un bus de la ruta 38 que se dirigía a un culto de jóvenes en Misión Cristiana Elim. Según la Fiscalía General de la República (FGR) el autobús fue ametrallado por  pandilleros del barrio 18. Las víctimas respondían a los nombres de Margarita G. de 15 años de edad y Cristian G. de 17. De Margarita, personas cercanas a ella nos dijeron: “era lidereza de niños y con gran amor servía en la iglesia”.
Este caso sorprendió a la población porque las víctimas eran parte de iglesias evangélicas del país. No obstante, casos similares se dan a diario, pero no en contra de evangélicos.
Esto abre una nueva coyuntura en torno a la violencia, y por eso Pax Noticias quiso conocer la opinión de uno de los pastores que trabaja en Apopa, municipio considerado como uno de los más violentos del país.
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El pastor Gerardo Campos, de Misión Cristiana Elim, lleva trabajando en ese municipio de San Salvador más de una década. Platicamos con él luego de lo sucedido para profundizar en el tema de la violencia en relación a la iglesia.

Pastor Gerardo ¿cómo ve usted, después de lo que sucedió, que han reaccionado los jóvenes y señoritas que asisten a Elim desde Apopa?
Hay un temor que es normal, es propio de estar en una situación de la que se es una víctima directa, en el caso de aquellos que iban en el autobús. Porque hubo balazos que perforaron la unidad del transporte...

Esta es una pregunta de respuesta obvia, pero igual... ¿los padres de los jóvenes y señoritas que asisten a la iglesia tienen temor? 
Siempre. Aunque los jóvenes que está comprometidos con el servicio que prestan en la iglesia, vienen. Los padres temen por ellos, pero estoy pensando en uno en particular que no viene, solo la mamá. La situación es un trauma que lo sufren todos, no solo los que viajaban en el autobús. Dios mediante que en el tiempo se vaya comprendiendo que esto sucede en el contexto de la guerra de pandillas y no como un ataque deliberado hacia Elim. El problema es que, si entiendo que hay indicaciones para respetar a la iglesia evangélica, pudiera ser que haya nuevos integrantes en las pandillas que no las conocen. 

Hay que tener cuidado, hay que esperar que las aguas bajen sobre lo sucedido y decidir venir a la iglesia cuando ya las cosas estén más claras. Pero todo esto se ha dado en esta lamentable guerra de pandillas y que, según entiendo, se ha dado una ruptura de la tregua. Sino no se tuviera esta batalla campal.

¿Por qué cree que se dio esa ruptura de la tregua entre pandillas?
Por el egoísmo. Yo creo que la tregua no es tan simple como algunos políticos la han conceptuado. No es tan solo “ya no vamos asesinarnos” y se acabó. Sino que era el inicio de un proceso que obligaba, o llamaba a toda la sociedad a ser actores de esto. Las iglesias, el gobierno, pero también la empresa privada. Entonces si actores sociales no estuvieron de acuerdo… pues ahí ¿cómo se iba a lograr algo? Porque se iba a entretejer a través de la integración del aporte, de la comprensión de todos estos actores sociales. El problema es el egoísmo y no tener una visión de unidad del país. El problema son los intereses particulares, políticos, económicos que no permiten sumar al esfuerzo. Entiendo que es por eso que ha  fallado la tregua. Porque sola, con un acuerdo, a través de los acompañantes era un cese al fuego solamente por un tiempo. El pastor Mario vega ya lo había dicho que si no se acompañaba y no se configuraba, no se aportaban las otras piezas que formarían el cuadro completo. Era una cuenta regresiva a esto que lamentablemente ha ocurrido.

Cuando habla de intereses políticos... ¿Se refiere a qué?
A veces pienso que esto podría tener una intención diabólica política para que alguien se muestre como salvador de esta situación y entonces el pueblo angustiado y desesperado diga “bueno, él está prometiendo que esto va a cambiar” como que al llegar al poder las pandillas y maras van a desaparecer. No es así, es un proceso que se tiene que trabajar con mucha paciencia, perseverancia y sumando esfuerzos.

Es bien subjetivo lo que estoy diciendo, pero esta desesperación puede ser el objetivo de algunos al permitirla y no hacer nada. O incentivarla indirectamente a través de lo que ellos ofrecen.

¿Qué debería exigir la iglesia evangélica a los candidatos a la presidencia de El Salvador?
Lo importante es no caer en la trampa de los ofrecimientos fantásticos que algunos que prometen que si ellos ganan las elecciones, las cosas automáticamente cambiarán. Esa es una mentira y  es un poco indignante el que jueguen con la inocencia de la población que cree en esas soluciones fantásticas pero que son irreales. Yo creo que el pueblo evangélico es inteligente y tiene la sabiduría de Dios, y sino pues pidámosla que Dios la da, como lo dice la Biblia.

Entonces debemos buscar cuáles son los contenidos de los proyectos y las propuestas de los candidatos. Entender que los orígenes de esta problemática de violencia, pero que no se quiere entender, viene desde el momento en que no se empodera a la gente pobre dándole oportunidades sino que se margina y excluye. La exclusión combinada con los estilos de vida foráneos que se presenta  a través de los medios de comunicación a los jóvenes, que le dicen que la vida es “tener para ser”, detona la violencia, porque hay una frustración que hace que los jóvenes busquen la manera de tener cosas. Para tenerlas deben tener dinero y recurren a la violencia.

Entonces ¿esta violencia se desprende de una violencia institucionalizada?
 Sí, del pecado social. Sería de que el pueblo evangélico no se deje llevar por colores, música ni spots publicitarios. Sino seguir aquellos espacios donde hay una presentación de los candidatos y sus propuestas. Y votar por aquel que muestre la inclusión para combatir la injusticia. Aquel programa que muestre justicia y retribución, es por el que se debe votar. 
El problema que yo veo de la iglesia evangélica es que se tiene una visión limitada de la vida cristiana, es muy cultica y nos desconectamos de la realidad. Vivimos una intermitencia en la vida. Que somos fervientes evangélicos en los momentos de oración y culto, en los momentos de evangelización pero hay grandes vacíos en el diario vivir.

¿Están haciendo daño esas liturgias, con profunda raíz, en la iglesia evangélica? ¿Se ignora entonces ese pecado social por atender las liturgias?
Sí, porque ya alguien decía, que a partir del dato del 2008 que en el país había un 38.4% de evangélicos en el país, quizá ya para el 2014 hay un 40% ¿Pero seguidores de Jesús? ¿Cuántos? Estamos atrapados en las prácticas litúrgicas manipuladas por los líderes evangélicos. Estos pastores para nada son referentes de la juventud...

Hablando de referentes, en el año 2013 fue publicado el informe del PNUD que revela que uno de los grandes problemas de la violencia es que los niños no ven como referentes a sus maestros sino a los pandilleros, ellos quieren ser pandilleros ¿la iglesia tampoco estará preocupada por ser referentes?
No. Es que los pastores solo despiertan emociones, se enfocan solamente en el centro de la circunferencia de la obra salvadora de Dios que es la redención eterna. Pero esa circunferencia abarca también una salvación social en la que debemos participar como evangélicos. Yo creo que la iglesia debe enseñar los valores del Reino de Dios y vivirlos. Y que contrastan con los anti valores que están ahí. Hay que desaprender esos valores que desde niños adquirimos por donde crecimos y estudiamos, por referentes que tuvimos… y hacer una contra cultura. La iglesia evangélica no está haciendo una contracultura. Gracias a Dios sí hay sectores que han entendido que se deben vivir los verdaderos valores del Reino, porque solamente así vamos a caminar hacia la salvación social.

Pastor, para ir aterrizando en esta conversación ¿Qué significa hacer una labor pastoral en Apopa?
No se trata de ser reactivos, se trata de entender nuestro papel de amar. De buscar a las víctimas. El problema es también que los pandilleros son vistos como victimarios y reaccionamos con temor. Los evangélicos podrían decir “cuidado, estoy en peligro, mejor que mi ministerio se lleve a cabo en otro lugar”. Pero ahí estamos viendo como victimarios a esas personas. Y sí lo son, y hay leyes que los juzgan y deben asumir las consecuencias. Pero también hay que verlos como víctimas y anteponer el amor a comprender que, como ya lo dijimos, son el resultado de prácticas de gobiernos que vienen desde los acuerdos de paz que no se enfocaron en el verdadero problema que detonó el conflicto armado, el problema sigue porque hay exclusión y pobreza. Lo único es que se ha maquillado el problema de todo este tiempo, entonces se trata de amar para ejercer la labor pastoral. Es comprender cómo ellos se originaron, ver la otra cara de la moneda y comprender qué vivieron en su niñez, cuánto sufrimiento y violencia vivieron, que los llevó a convertirse en lo que ahora son, que aterrorizan a la población. Y esta población, cuando los ve como victimarios solamente, los condena y pide que se quemen y maten y desaparezcan.

Hay que ser como Jesús dijo: “Que lance la piedra el que esté libre de pecado”. Porque detrás de la condición de victimario, también está la condición de víctima. Es que la iglesia evangélica tiene que atacar el pecado social que ha producido lo que hoy tenemos. 

domingo, 15 de diciembre de 2013

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Fui pandillero y hoy soy pastor

Les comparto esta plática con un ex palabrero de la Mara Salvatrucha (MS) que tuve para Pax Noticias
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Muchos dicen que salirse de una pandilla es imposible, que solamente la muerte puede otorgar el permiso de apartarse de la pandilla. Que incluso la muerte solo saca de las calles a los que se lleva, pero que aún bajo tierra siguen siendo pandilleros y que por lo tanto, ni en vida ni en muerte, nadie puede salirse de la pandilla. Pero… ¿Y si no todos los pandilleros quieren seguir dentro de la pandilla? ¿Y si alguno encontró un nuevo rumbo para su vida y quiere salir de ese mundo? ¿Existirá alguien que desafiando las reglas viva para contar que ya no es pandillero?
Muchos dicen también que en El Salvador hay algunos jóvenes que en un tiempo estuvieron activos en las pandillas y que hoy se han apartado. Que encontraron una de las pocas formas de escapar de su clica. Se hicieron cristianos y ahora asisten a una iglesia evangélica en donde testifican a cuantos pueden que hoy son distintos, que el Dios en que creen los ha cambiado.
Quisimos conocer de cerca este fenómeno. Quisimos acercarnos a ex pandilleros y conocer cómo lograron escapar del mundo en que estaban por medio de su fe. Y esta es la primera de las pláticas que hemos tenido con ellos.
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La mala fama del Distrito Italia, en Tonacatepeque
Entrar al Distrito Italia en estos días no deja de dar temor, no tanto por los murales en donde la Mara Salvatrucha ha firmado con sus dos letras (MS), ni tampoco porque en cada esquina es evidente la presencia de adolescentes con pinta de pandilleros que hacen las veces de “postes”—encargados de vigilar y notificar a los jefes de pandillas quién entra y sale del lugar—, sino porque el Distrito Italia se ha ganado una mala fama que no tan fácilmente podrá quitarse.
Esa mala fama ha sido forjada por la atención mediática que ha recibido al vomitar de entre sus tierras a muchos desaparecidos. A esos que alguna vez simplemente desaparecieron sin dejar rastro y que tiempo después fueron encontrados, por las autoridades, enterrados en cementerios clandestinos utilizados por la pandilla para esconder a sus asesinados.
Incluso uno de los periódicos matutinos publicó, en 2011, que vivir en el Distrito Italia era vivir sobre tumbas clandestinas. La nota decía que “la mara Salvatrucha ha hecho del Distrito Italia un bastión del que ni la presencia de la Fuerza Armada ha logrado ahuyentar a los delincuentes”. Uno de los casos más impactantes es el del cadáver de una niña de 13 años encontrado semi enterrado en el patio de una casa… y así podemos mencionar muchos casos más, sin el ánimo de hacer creer que solo en ese lugar hay cementerios clandestinos.
Pero en ese lugar de muchas historias de terror, violencia y sangre, también hay historias que nos provocan pensar que no todo está perdido, que todavía hay esperanza. Estas historias son las que los grandes medios que hablan de violencia han ignorado, pero que Pax Noticias no.
Una de esas historias es la de Will (seudónimo), un ex pandillero del lugar. Más bien, según él, fue el palabrero—el que lleva la palabra (cabecilla) de una clica— y fundador de la clica ”City Paraíso Ganster” que opera en el Distrito Italia.
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Will y su inicio en la MS
Una tarde de noviembre llegamos al Distrito Italia, justo cuando el sol está en su apogeo y quema, para platicar con Will y que nos explicara cómo se salió de la pandilla.
Lo encontramos sentado sobre una silla de plástico bajo la sombra de un almendro tomando una sopa de frijoles junto a un grupo de jóvenes y señoritas que también comían con él mientras reían. Como cualquier almuerzo de barrio, de gente pobre que disfruta su sopa y que cualquiera lo ve normal, salvo porque la mayoría del grupo tenía evidentes tatuajes en el rostro, los brazos, el pecho… alusivos a la Mara Salvatrucha.
— ¡Estoy por terminar mi sopa! Ya los atiendo —Nos dijo.
Minutos después nos invitó a pasar a una casa convertida en iglesia. Limpió un par de sillas de plástico y nos sentamos a platicar.
— Will ¿cómo se involucró usted en la pandilla? —Iniciamos la conversación.
— Entre mis hermanos había uno que yo admiraba, y no porque tuviera una carrera universitaria sino porque la gente lo respetaba. Era bueno para meter el cuchillo y la gente le tenía miedo y eso me gustaba —comenzó a responder.
—¿Cuántos años tenía en ese entonces?
—Tenía siete años para ese tiempo. Mi hermano se llamaba Marvin Francisco, lo apodaban el “pepino”. Era bueno para bailar y para tomar y oler pega y yo quería parecerme a él.
—¿Todavía vive?
—No, ya lo mataron. 
—¿Qué pasó por su mente cuando se enteró que lo mataron?
—Yo ya estaba en la pandilla, ya tenía 6 años de estar en la pandilla. Ese día de la vela me agarraron, me agarró la policía y me fui preso por tres años, más adelante le cuento sobre eso. Le decía que admiraba a mi hermano, él era de la mara Gallo.
—Así que usted inició en la mara “Gallo”…
—No, lo que pasa es que por aquellos entonces vino eso de la MS y la 18. En mi colonia, el Paraíso del Barrio Lourdes, llegaron los de la MS con la idea de meter muchos jóvenes en la pandilla. Al principio nos juntábamos para oler pega, y unos de ellos habían ingresado a la pandilla y entonces me entró curiosidad y fui hablar con el palabrero y le dije que quería ingresar y ya él me dijo cómo.
—¿Qué tenía que hacer para entrar?
—Al principio no había entendido. Me dijeron que tenía que agarrarme con alguno de ellos…
—¿Agarrarse?
—Sí, a golpes. Y entonces me dijo que me pusiera en el centro de ellos y le dijo a cinco que me cayeran encima y desde la primera patada perdí el conocimiento en esos trece segundos en que todos me golpearon.
—¿Ese era el ritual para ingresar a la pandilla?
—Sí, me pegaron una buena tunda, para que no me acuerde fue buena tunda. Cuando desperté tenía los pómulos pegados a las cejas, no podía abrir los ojos. Hinchado de la cara, escupiendo sangre por la boca y la nariz. Me fracturaron la clavícula. Esa fue la vez que ingresé a la pandilla sin saber que tenía un rival. Y al ver que cayó uno de los de mi pandilla comenzó a crecer un odio en mi corazón, como queriendo vengar la muerte de mi amigo. Así fue como fui tomándole cora al barrio en el año 1990 cuando ingresé a la pandilla.
—¿Ese rival del que me habla es la pandilla contraria? ¿La del barrio 18?
—Sí. La cosa es que nosotros vivíamos en la colonia El Paraíso y abajo estaba la colonia Peralta donde habían levantado la otra pandilla. Y nos agarrábamos seguido, casi todos los días nos agarrábamos a pedradas, machetazos, con papas hechizas…
—¿En esos entonces todavía no ocupaban mucho las armas de fuego?
—No. En esos entonces solo se veían en los cabecillas que habían sido deportados del norte. Las enseñaban. Ya como en el 92 los demás teníamos acceso a las pistolas calibre 38, la tres ochenta, la nueve milímetros, la cuarenta y cinco.  Y ellos mismos nos enseñaban a nosotros cómo cargarla, armarla y desarmarla.  Nos enseñaban a desarmar un fusil y volver armarlo en unos 20 minutos. Quien tenía más agilidad lo armaba en menos. Nos enseñaban cómo apuntar….
—Y a los del norte ¿quién les había ensañado?
—Allá en los Estados Unidos aprendieron, venían deportados de Los Ángeles. Pero bien, años más tarde nos llegaron a notificar en la colonia El paraíso que teníamos que trasladarnos para el Distrito Italia.
—¿Quién les notificó?
—El gobierno movilizó la colonia El Paraíso para el Distrito Italia por ser una colonia en alto riesgo.
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Proyecto Distrito Italia
El Distrito Italia es una comunidad popular de Tonacatepeque, cerca de Apopa. Está ubicada casi en medio de la nada, y solo se pasa por ella cuando alguien se dirige al centro de Tonacatepeque.
Su nombre, “Distrito Italia”, nace porque su construcción fue financiada por Italia después de los terremotos del 2001 cuando muchas personas de escasos recursos quedaron sin vivienda. La gestión inicial estuvo en manos del presidente Francisco Flores, quien anunció que el proyecto incluía parques, talleres, guarderías, un centro comercial, almacenes, tiendas y hasta un hospital de segundo nivel. 
El tiempo ha transcurrido, la comunidad se construyó y la gente se pasó a vivir ahí. No obstante, toda la infraestructura complementaria solo quedó en el papel y en promesas de la gestión de Francisco Flores. ¿Por qué no se concluyó el proyecto del Distrito Italia? ¿Por qué han pasado ya más de doce años y no tenemos certeza de qué pasó al respecto? Son preguntas que requieren una investigación periodística y sobre todo judicial para conocer su respuesta.
Por su parte, Will y su familia resultaron beneficiados con una casa en el Distrito Italia, como otras familias más. 
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Así inició la clica “City Paraíso Ganster”, en el Distrito Italia
En El Salvador se funda una nueva comunidad y como efecto dominó también se funda una clica de alguna pandilla en ese lugar. En el Distrito Italia, según Will, la clica se fundó así:
—Cuando nosotros llegamos al Distrito Italia no había maras. Veníamos 4 que ya éramos de la MS, de la clica City Paraíso Ganster. Comenzamos a reclutar jóvenes y a brincarlos para que ingresaran a la mara. 
—¿Ustedes venían con la misión de fundar esa nueva clica en el lugar? 
—Sí, pero no porque algún jefe o cabecilla nos dijo que lo hiciéramos, sino porque uno quiere que su mara se respete en todos lados. Entonces lo hacíamos casi por cuenta propia. 
 —¿Si usted y otros muchachos más iniciaron la clica aquí, se convirtieron en jefes o palabreros de los nuevos?
—Las cosas no funcionan así necesariamente. Pero sí, yo fui el palabrero de esta clica. Y tenía solamente 16 años de edad. Luego me llevaron preso y salí hasta que tenía 19.
—¿Por qué fue a parar a la cárcel?
—Yo andaba drogado y como loco, queriendo encontrar con quien quitarme la cólera y entonces agredí a un policía y me llevaron por lesiones y robo, le reventé el reloj de una sola vez. Ya había estado otras veces unos tres días, pero esa vez me pusieron tres años. Me llevaron para el penal de Tonacatepeque, y me metieron en el sector 2 que le llamaban el más “marquero”, donde tenían a los más problemáticos.
—Cólera… ¿Por qué estaba enojado usted?
—Ahora sí retomo lo que me preguntó hace un rato, eso fue lo que pasó cuando me enteré que habían matado a mi hermano. Yo quería venganza y por eso andaba enojado. 
—Ah ya… y podría relatar cómo eran las cosas en la cárcel de aquellos días…
—Imperaba la ley del más fuerte, aunque era la misma pandilla uno tenía que ganarse el respeto para poder vivir bien. El ambiente allá es diferente, las mañas que uno aprende adentro son nuevas y quizá hasta peores que las que uno aprende afuera. A uno le cambia la mente ahí. Hay quienes ahí reciben a Cristo, pero otros que se hacen peores.
—¿Y usted se hizo creyente adentro?
—En mi caso me hice peor. Ingerí drogas, me metí más a la pandilla, comencé a tatuarme más el cuerpo…
—Ahora muchos pandilleros ya no se hacen tatuajes en la cara ¿Por qué usted sí?
—Es que yo pensé que nunca iba a salir de ese penal y por eso me manché toda la cara, mis brazos,  la espalda, el pecho, el estómago, mis manos… ya cuando cumplí la condena, salí del penal de Gotera. Y cuando salí, venía con una mente diferente, más abierta a la pandilla, o sea una mente de adulto.
—¿Mente de adulto? 
—Sí, y cuando salí, como yo había sido el palabrero, volví agarrar las riendas de la pandilla y a llevar una vida de drogadicción. Le hice mucho a la piedra, fumaba crack con marihuana revuelto. Llegué incluso a gastarme el dinero de la pandilla…
—¿Tuvo problemas por gastar el dinero de la pandilla?
—Sí, ya la pandilla no me miraba bien. Me miraban como alguien que estaba en contra. Pero he logrado entender que Dios comenzó a tratar con mi vida. Es que mi cuerpo estaba totalmente consumido por la piedra.
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Conversión de Will al cristianismo
 —Me dice que Dios comenzó a tratar con su vida desde ese momento ¿Cómo lo hizo? ¿Cómo podría explicar ese proceso?
—En esos días mi hermano, al que apodaban el “Banji” que se había hecho cargo de la pandilla mientras yo estaba preso,  pidió permiso para calmarse un poco y buscar a Cristo. Él me decía que Cristo me amaba. Pero yo no quería nada de Dios. Yo sentía que nadie me quería, la pandilla se me había volteado y menos Dios me iba a querer así. Eso pensaba.
 —Es decir que llegó a un punto en el que ya no quería vivir ¿verdad?
—Yo lo que quería era asesinarme, morirme. Y lo menos que yo quería era que me dijeran que Dios me amaba. Y un día me encontré a mi hermano y me dijo que Jesús me amaba. Y él me dijo que Dios me iba a cambiar y que iba a orar y ayunar por mí tres días. Y fue en esos tres días que comencé a caer más hundido en el vicio.  Yo robaba a todos, incluso le robaba a mi mamá para la droga.
—A parte de hundirse más ¿sucedió algo? ¿algo que usted puede calificar de “divino” y planificado por Dios?
—El último día de ayuno y oración por mí, yo me metí en un problema con unos muchachos.
—¿De la mara?
—No, sino que de una banda. Supuestamente iban a venir a matarme y yo quise refugiarme en la mara para que me ayudaran, y me dejaron abandonado cuando yo más los necesité.  Recuerdo que tenía una granada en mi casa y la fui a sacar para esperar a que llegaran los de la banda. Y no me había fijado que venía la Policía y me agarraron.
Las maras y pandillas no son las únicas que aportan su cuota de violencia en El Salvador, como algunos ingenuamente creen. También hay bandas del crimen organizado que aportan más violencia que las mismas pandillas. Extraoficialmente, y como secreto a voces, se sabe que en el Distrito Italia —como en muchos otros lugares— existen bandas que operan desde ahí.
—Will ¿Cómo consiguió la granada?
—Era hechiza. Y en ese mismo día se cumplían los tres días de ayuno y oración de mi hermano. La policía me llevó preso y me condenaron a 8 años de prisión en Mariona. Me acusaron de tenencia, fabricación y distribución de armas.
—¿Podemos afirmar que ir nuevamente a la cárcel lo salvó de ser asesinado ese día?
—Sí, pero ahí en mariona solo me pasaban amenazando que me iban a matar. También llegaban las cartas de mi hermano diciendo que Dios me iba a cambiar y que me iba a sacar de la cárcel, y yo rompía las cartas. Me daba un coraje y las rompía porque no era posible que Dios me sacara de la cárcel si ya estaba condenado. En las cartas me decía “hay un pueblo, hay hermanos que claman por vos para que Dios te saque”.
—¿Quién lo amenazaba en la cárcel?
—La misma banda, los que estaban adentro. Como yo había caído preso en octubre, me decían que yo no iba a pasar de diciembre. Que me iban a volar la cabeza. Y yo deseaba que me trasladaran para otro penal.
 —Pero eso obviamente no era posible…
—No. El 31 de diciembre bien recuerdo, recibí mi visita. Comencé a llorar y le dije a mi madre que me sacara de ese penal porque yo sentía que me iban a matar. Ella se fue y en la noche cuando nos encerraron en el sector, para que pudiéramos andar dentro del sector de celda en celda, pensé que en la mera reventazón me iban a matar. A las doce la noche, yo acostado en una cama dije a Dios unas palabras que nunca había dicho antes.
—¿Qué le dijo a Dios?
—Me tapé los oídos para no escuchar la reventazón y a los vigilantes que tiraban balas al aire,  dije en la 26 alta del sector 2:  ”Dios, si verdaderamente existís, sacame de este lugar y yo te voy a servir”.
—¿Y usted cree que Dios lo escuchó?
—Yo sentí que alguien me había escuchado, era Dios. Y pasó esa noche y las semanas siguientes y no me mataron. Solo me llegaban las amenazas y siempre las cartas de mi hermano.
—Entonces se salvó otra de vez de la muerte…
—No solo eso. Un día andaban gritando mi nombre diciendo que yo iba para audiencia. Y yo decía: ¿cómo es que voy para audiencia si ya estoy condenado? solo que me hayan encontrado otro delito. Le dije al que gritaba mi nombre : ¿Qué pasa? ¿para me andaba llamando? Y me dijo que me preparara que iba a audiencia, que habían apelado a cámara. Y entonces me dijo un compañero de celda que no fuera porque a lo mejor me aumentaban algunos años en la cárcel. Pero fui.
Como siempre que Will fue a una audiencia, solamente estaba él con su madre, los abogados, el fiscal, el juez y para esta ocasión también los policías que lo habían detenido con la granada. Nadie más. 
El juez comenzó a sacar papeles y a leer las razones por las cuales Will estaba en la cárcel. Ya para concluir la sesión, el juez comenzó a leer un documento en el que se dictaba el futuro de Will. Él esperaba lo peor. Tomó la mano de su madre y la apretó. Su angustia era indescriptible, pues por la mente de una persona frente a un juez solo rebota la pregunta “¿cuántos años estaré en la cárcel?”.
No obstante, la resolución para el caso de Will fue inesperada. Contra todo pronóstico, el juez dijo el nombre completo de Will acompañado de un “queda libre”. Él no lo podía creer y le preguntó a su madre:
—¿Cómo dijo mamá?
—Que vas libre hijo —respondió jubilosa.
Él quedó atónito. Pero lo sacaron del lugar y solo hasta que subió al bus de regreso a casa, creyó lo que estaba pasando. Mientras regresaba, con su cabeza reclinada sobre el cristal de la ventana del bus, pensó que lo mejor era celebrar con droga su libertad. Pero en ese instante, él afirma que una voz le habló.
—Era Dios diciéndome: “Recuerda lo me dijiste en el penal, en aquella cama, que si yo te sacaba me ibas a servir”.
Minutos después al bajar del bus, se encontró con su hermano que iba para un culto.
—Cuando me vio pegó un gran “¡Gloria Dios!” fuerte y me dijo: “Ya viste lo que te dije, que Dios te iba a sacar y te iba a cambiar, vamos a la iglesia”. Y le respondí que andaba vestido como pandillero. Y entonces él con autoridad me dijo: “Dice el Señor: Venid a mi tal como estáis. Así como estás, Dios te ama. Así vamos”. Y yo le respondí “vamos pues” y me fui para el culto.
Al llegar al culto, se sentó en la tercera fila de sillas. El predicador comenzó su sermón en el que, según Will, lo describía a él. Comenzó a decir cosas que solamente él sabía sobre sí mismo y pensó que su hermano era un traidor y que le había contado a ese predicador su vida. Se sentía incómodo y quería que el culto terminara pronto. Entonces el predicador dijo:
—Dios me ha dicho que no siga predicando más.
Señaló a Will y continuó diciendo:
—Usted joven, dice el Señor que hoy lo reciba en su corazón.
Will, sin tener explicación alguna corrió al frente.
—Recuerdo que me puse de rodillas y sentía que algo me quitaban de encima, como que llevaba un quintal de maíz cargándolo por más de un kilómetro y que yo ya no aguantaba, entonces ahí sentí que alguien me lo quitó y sentí un alivio sorprendente, como que algo desapareció de mí y pasé como dos horas llorando. Y yo que había dicho que nunca iba a llorar delante de las mujeres, ese día estaba llorando como un niño chiquito delante de la presencia de Dios.
Will afirma que desde aquel día no necesita drogas e incluso tampoco quiere pertenecer nunca más a la pandilla. 
—No necesito nada. En Cristo lo tengo todo.
—Pero Will ¿Qué pasa en la pandilla cuando alguien dice que es cristiano? ¿Cómo funcionan las cosas? ¿Qué pasó cuando usted dijo “Soy cristiano, me quiero calmar y ya no haré las cosas que hacía con ustedes”?
—Al principio hay quienes se oponen, verdad. Pero no son ellos, sino que el diablo que los utiliza para que uno se debilite. Pero como dice la palabra que en Cristo somos más que vencedores, ahí nos amparamos nosotros. Y después logran entender que es Dios quien lo llama a uno. Y sí, al principio se enojan, pero después entienden.
—Sí, pero… cuando alguien recibe a Cristo y ya no quiere estar activo en la pandilla ¿A quién tiene que pedir permiso para no tener problemas?
—A la verdad cuando yo acepté a Cristo, a nadie le pedí permiso. Se pide permiso solo cuando uno quiere calmarse. Es que cuando uno recibe a Cristo se tiene que abstener de juntarse con la pandilla, y ya cuando ellos preguntan, uno les dice lo que ha pasado. Y hay quienes se oponen, pero conforme el tiempo se tienen que adaptar al llamado que Dios le ha hecho a uno.
Will expresa que se siente bien y que no tiene problemas con los pandilleros del Distrito Italia. Que incluso le permiten pastorear una iglesia pequeña en la que atiende a otros muchachos que también quieren salirse de la pandilla y buscar a Dios.
—¿Puede explicarnos cómo cree usted que Dios lo llamó a pastorear estos jóvenes que han estado en la mara?
—Conforme va pasando el tiempo y las experiencias que uno tiene en Dios, uno va descubriendo lo que Dios quiere de uno. A la verdad yo nunca anhelé ser pastor, pero como Dios dice que los pensamientos míos no son los de él. Y él ya tiene planeado lo que va a hacer con uno. Dios me llamó a través de un hermano que también fue pandillero y que hizo un ministerio con ex pandilleros y me puso como líder de ese ministerio donde vamos a predicar a las clicas. Entonces entendí que Dios quería que yo abriera esta iglesita para predicar a los pandilleros.
—Will, para ir finalizando ¿Cuál cree usted que es la solución para frenar la violencia que generan las pandillas?
—Pues predicar a Cristo ahí donde la pandilla predomina. Y eso hacemos nosotros, vamos a los pandilleros.
—Si tuviera la oportunidad de regresar al pasado ¿Qué cambiaría de su vida?
—Tantas cosas que quisiera cambiar. Me gustaría evitar todo el daño que le hice a mi familia, a mi mamá y a la gente que dañamos. Pues, a la verdad, la gente me tuvo miedo por la clase de persona que yo era. Y estoy tratando verdad, que a las personas que les hice daño, a través del evangelio,  acercarme a ellos y que tal vez me perdonen por todo lo que hice. Así que si tratara de arreglar algo de mi pasado es hacerme pandillero. Es que uno en la pandilla solo ve desprecio, odio, venganza, cárcel y muerte.