lunes, 9 de diciembre de 2013

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Héroes para algunos, verdugos para otros

Les comparto esta nota especial que preparé para PAX NOTICIAS en el marco del 32 aniversario de la masacre en El Mozote
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Padre Rogelio Ponce, en El Mozote
—¡El Mozote! —Gritaba a todo pulmón el sacerdote Rogelio Ponce, este sábado en la conmemoración de los 32 años que han pasado ya desde la masacre en el Mozote y lugares aledaños.
—¡Nunca más!—Respondía a viva voz la muchedumbre reunida en el acto.
—¡El Mozote!
—¡Nunca más!
—¡El río Sumpul!
—¡Nunca más!
—¡Las víctimas del Mozote!
—¡Que vivan!
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Cuando el conflicto armado en El Salvador comenzó a cobrar fuerza, el Gobierno y la Fuerza Armada salvadoreña en un intento por reprimir a la guerrilla cometió, según la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDDH), un gran número de masacres planificadas sistemáticamente en el marco de operativos contraintrasurgentes.
El esquema de actuación en esas operaciones se basó en la estrategia militar conocida como “tierra arrasada” que consistía en el aniquilamiento indiscriminado de uno o varios poblados y al mismo tiempo siembras, viviendas y en general los bienes de las víctimas que habían sido ejecutadas.
Una de esas operaciones, denominada “Operación rescate”, se llevó a cabo en el departamento de Morazán en 1981, cuando entre el 9 y 13 de diciembre las tropas del Batallón de Infantería de Reacción Inmediata (BIRI) “Atlacatl” asesinaron a un gran número de personas y destruyeron cantones y caseríos como la Joya, el Mozote, Ranchería, los Toriles, Jocote Amarillo, Cerro Pando, el Pinalito,  el Cerro Ortiz… entre otros.
La “operación rescate”, dirigida por el Teniente Coronel Domingo Monterrosa Barrios y el oficial a cargo del operativo Mayor Natividad de Jesús Cáceres Cabrera, inició con bombardeos hacia el caserío el Mozote y el cantón la Joya. Posteriormente las tropas del BIRI “Atlacatl” fueron trasladadas por vía aérea hacia el municipio de Perquín para seguir desplazándose por tierra.
—La verdad, no sabría decirle por qué se inició ese operativo. La verdad es que allí estaba lleno de guerrilleros. Solo fíjese en esto, unos días antes de ese operativo, en esos cantones de Morazán, familiares de guerrilleros hicieron una sopa que mató a dos o tres soldados, no recuerdo exactamente, pero eso es muestra que ahí todos confabulaban contra nosotros los soldados, y por eso uno tenía que andar con cuidado y no comer cualquier cosa —nos comentó un militar retirado que, según él, formó parte del batallón “Atlacatl” y quien pidió no ser identificado.
Lo cierto es que el 9 de diciembre, en el municipio de Arambala las tropas del ejército obligaron a la población a abandonar sus viviendas y a concentrarse en la plaza central. A mujeres, niñas y niños los agruparon en la iglesia del pueblo, mientras que los hombres fueron ubicados en la plaza al frente de la misma. En ese lugar el Teniente Coronel Domingo Monterrosa realizó interrogatorios, torturas y ordenó el asesinato de siete personas.
Posteriormente las tropas avanzaron a través del cantón Tierra colorada masacrando a un gran número de personas. Ya para el 10 de diciembre el BIRI “Atlacatl” ingresó al caserío el Mozote y después de interrogar a los pobladores les ordenaron que regresaran a sus casas.
A las cinco de la mañana del 11 de diciembre los sacaron nuevamente de sus casas y después de una reunión en la que estuvieron presentes los comandantes del BIRI “Atlacatl”, de la tercera brigada de Infantería de San Miguel y del centro de instrucción de comando de San Francisco Gotera, junto a otros oficiales de alto rango dentro del operativo, se dio la orden de ejecutar a todas las personas. Entonces, a las ocho de la mañana se inició una de las masacres más crueles de toda América Latina del siglo XX.
La masacre no solo ejecutó a más de mil personas, también incluyó aniquilar animales, siembras e incendiar el pueblo. Entre las víctimas se han contabilizado al rededor de 700 niños y niñas. Las señoritas, en su mayoría, fueron también violadas sexualmente.
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La posición de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES)
—¿Por qué la Fuerza Armada rinde homenaje al Teniente Coronel Monterrosa, cuando se sabe que participó en delitos de lesa humanidad? —Preguntamos al ex militar, Capitán Herad Von Santos del círculo militar literario y autor de varios libros sobre la Fuerza Armada de El Salvador.
—¿Y por qué no vamos a rendirle homenaje? ¿Cuál es el problema con Monterrosa? ¿Por qué no homenajearlo? —respondió.
—Porque dirigió operativos en los que se cometieron delitos de lesa humanidad como en el Mozo…
—¿Cuáles son la pruebas? Mostrame las pruebas.
—El informe de la Comisión de la Verdad y Tutela Legal afirman que…
—Esas no son pruebas. Es que aquí el problema es que se han venido repitiendo historietas falsas sobre ambos bandos. ¿Y vos has leído el informe?
—Sí, el informe de la Comisión de la Verdad dice que…
—No, me refiero al proceso que llevó el juzgado de Gotera con lo que hicieron los forenses argentinos. Y cuando uno lee eso, se da cuenta que Monterrosa ni estaba en el Mozote. Es que cuando uno se atreve a acusar a alguien por lo menos debe tomarse la molestia de documentarse.
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Según el Informe de la Comisión de la Verdad, y que el ex militar Von Santos no nos dio oportunidad de explicar, señala que los principales responsables del batallón “Atlacatl” en el momento del operativo eran el Teniente Coronel Domingo Monterrosa, Mayor Natividad de Jesús Cáceres, Mayor José Armando Azmitia, comandante Juan Ernesto Méndez… entre otros.
El coronel Monterrosa y el mayor Azmitia fueron homenajeados en octubre del presente año por la Fuerza Armada de El Salvador, a pesar de haber recibido la orden del presidente Funes en la que se dejó muy claro no hacerlo. “No podemos seguir enarbolando y presentando como héroes de la institución y del país a jefes militares que estuvieron vinculados a graves violaciones a los derechos humanos”, dijo el presidente.
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Procurador David Morales, en El Mozote
La posición de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDDH)
Ante el homenaje a responsables de esta masacre y las declaraciones del ex militar Von Santos quisimos saber la posición de la Procuraduría a través de su titular David Morales.
—Procurador ¿Cuál es la posición de la Procuraduría ante el homenaje que la Fuerza Armada le hace a los presuntos responsables de masacres como la del Mozote?
—Deben cesar y eliminarse todos los homenajes a los responsables de crímenes atroces y violaciones a los derechos humanos como la masacre del Mozote. No es admisible que el nombre de Domingo Monterrosa siga siendo el nombre que en homenaje lleva la tercera región militar. No es admisible que el museo militar ostente el nombre de Maximiliano Hernández Martínez, general que en 1932 provocó un genocidio contra poblaciones índigenas. Y no es admisible que salas específicas del museo militar tengan nombres de Domingo Monterrosa y Armando Azmitia, estos militares fueron perpetradores de la cadena de matanzas que tuvo lugar en el primer lustro de los ochenta. Además el presidente, hace dos años, ya dio la orden de que no se hagan más homenajes a estos personajes, por lo tanto es una obligación de las altas autoridades castrenses de eliminar estos homenajes.
David Morales dijo también que en su calidad de Procurador llevará a cabo una verificación, diálogo y exigencia de que los nombres de Domingo Monterrosa y Armando Azmitia sean retirados de instalaciones militares.
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La posición de los sobrevivientes a la masacre y demás pobladores de El Mozote
Rufina Amaya, sobreviviente de la masacre pero fallecida en 2007, fue quizás la voz más elocuente que contó, incluso a los encargados de la Comisión de la Verdad, lo que sucedió en el Mozote. En su discurso decía tener temor de contar lo que vio y escuchó, pero que se acordaba de cómo sucedió todo y que por eso era importante que se supieran la verdad y que se hiciera justicia.
Marta Amaya, hija de Rufina, nos expresó que recuerda a su madre como una luchadora y valiente mujer. Y que por las dimensiones de la masacre le resultaba difícil creer todo lo que pasó, pero que es una realidad que no se debe volver a repetir.
—Marta, ¿Cuál es el mensaje que le darías a las nuevas generaciones (al respecto de la masacre de El Mozote)?
—Yo les diría que se acerquen a conocer la historia, la historia de El Salvador. Es que si los jóvenes no conocen la historia hasta pueden perder su propia identidad y esta masacre, por ejemplo, se puede olvidar —acotó.
A 32 años de la masacre solamente pudimos platicar con Don Sotero Guevara,  un sobreviviente que ahora es un adulto mayor con 78 años de edad.
—Don Sotero ¿Qué pide usted en estos 32 años que han pasado ya desde la masacre?
—A esos que están vivos y que hicieron esta masacre, ¡Que se haga justicia! Sí, ¡Justicia!
Buscamos otra persona sobreviviente pero no tuvimos éxito, salvo por un adulto mayor quien nos comentó que perdió en la masacre a casi todos sus familiares y que él se salvó porque en esos días se fue a trabajar. Cuando regresó encontró que todos habían sido ejecutados.
—Así que fue duro encontrar a sus familiares ejecutados… —mencionamos.
—Sí, sí. Y lo peor es que uno en esos días no podía hablar nada porque peligroso lo mataban a uno también —expresó entre lágrimas que comenzaron a rodarle por las mejillas.
En esta plática estábamos cuando una de sus hijas se acercó con una mirada seria y con aplomo en la voz interrumpió.
—Por favor apague esa grabadora y no me le haga más preguntas, no sea que nos metamos en problemas.
—Está bien, no se preocupe —contestamos.
Marta Amaya (en representación de su madre Rufina), Sotero Guevara, el adulto mayor y todos los demás pobladores de El Mozote y lugares aledaños se unieron este sábado a las consignas que reclaman justicia ante la masacre de hace 32 años. Y cuando el sacerdote Rogelio Ponce gritaba:
—¡El Mozote!
—¡Nunca más! —respondían todos y todas.
—¡El río Sumpul!
—¡Nunca más!
—¡Las víctimas del Mozote!
—¡Que vivan!

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